Hablamos de un nuevo concepto, la arqueología biomolecular, que trata de encontrar vestigios del pasado en restos biológicos con siglos de antigüedad, y que aparecen en yacimientos arqueológicos.

Un equipo de la Universidad del País Vasco ha desarrollado un estudio innovador, que viene a completar las técnicas antropológicas que, en muchos de los casos y por el deterioro de los restos, son insuficientes.

La clave está en la premisa de que la composición química de los alimentos que tomamos queda reflejada en la composición química de los tejidos de nuestro organismo. Y por lo tanto, analizando la composición de los restos antropológicos de una población arqueológica, podemos conocer su dieta.

Una de las conclusiones relevantes del estudio de la dieta de esta población en concreto es la producción y el consumo de esos cereales menores podría ser un rasgo característico de grupos de campesinos con cierta autonomía y control sobre su producción. En cuanto a las proteínas de origen animal que se han podido detectar a través de los isótopos de nitrógeno, su consumo sería limitado y ocasional.