El 31 de octubre de 2015, el asteroide 2015TB145 pasó muy cerca de la tierra. Tan cerca como a 486.000 kilómetros, y recordemos que la luna está a 384.000.

Fue descubierto por el telescopio Pan-Starrs de Hawái, y en las imágenes de radar, una de sus caras aparecía como una terrorífica calavera. Eso hizo que enseguida adquiriese notoriedad, y que recibiera distintos apodos.

Este oscuro asteroide tiene unos 650 metros de diámetro, su periodo de rotación ronda las cinco horas, tarda 3,04 años en completar su órbita y refleja aproximadamente un 6 % de la luz que recibe del Sol, prácticamente igual que la luna, mientras que la Tierra refleja más del 37 %

Por su tipo de órbita, 2015 TB145, perdón… el asteroide Halloween, se considera un asteroide tipo Apolo, aunque los astrónomos piensan que en realidad puede ser un antiguo cometa que perdió sus compuestos volátiles tras múltiples pasos alrededor del Sol.

En general, los asteroides son más rocosos y metálicos mientras que los cometas presentan una mayor proporción de hielo con algo de roca.

Ambos tipos de objetos se formaron hace unos 4.600 millones de años, cuando nació nuestro sistema solar y han sido testigos de su evolución… como si fueran fantasmas que observan desde las sombras del universo