En 1962, el músico norteamericano John Cage visitó un observatorio astronómico y pidió unos mapas. Pasó constelaciones y galaxias a pentagramas y compuso ‘Atlas Eclipticalis’… una aproximación a la banda sonora del Universo. Es una de las piezas más curiosas del compostitor, conocido también por una obra en la que “suenan” cuatro minutos y medio de silencio.