Al investigador en Ingeniería Tisular Giuseppe Scionti se le ocurrió que los mismos procedimientos por los que se sintetizan tejidos humanos para injertos, utilizando impresoras 3D, podían emplearse para crear carnes… sin carne, sin proteínas de origen animal, pero con apariencia de carne. Con esa idea fundó la empresa Nova Meat.

La clave es la textura, y para lograrla, sigue investigando con pruebas de elasticidad o de tracción en los productos que crea. La primera aplicación que viene a la mente es, lógicamente, el mercado vegano, pero hay otros: por ejemplo la nueva cocina creativa, de vanguardia, en la que los productos aportan una experiencia, además de sabor y propiedades nutritivas.

El principal escollo a salvar aún es el coste de producción, que es muy alto, principalmente por el tiempo que se invierte en crear una sola pieza de carne, que puede rondar la hora de impresión.