Algo tan sencillo como una conversación cotidiana provoca que los cerebros de dos personas comiencen a trabajar de forma simultánea. Así apunta un estudio realizado por el Basque Centre on Cognition, Brain and Language que ha analizado simultáneamente la compleja actividad neuronal de dos personas que entablan un diálogo por primera vez.

Una de las conclusiones del experimento determina que el ritmo de las ondas cerebrales del emisor y del receptor se ajusta a las propiedades físicas del sonido del mensaje emitido verbalmente en una conversación, generando así una conexión entre los dos cerebros que comienzan a trabajar de manera conjunta con un mismo fin: el de comunicarse.