Cora, el prototipo fabricado por la empresa Kitty Hawk, será probablemente uno de los primeros coches que veamos volar como vehículo utilitario urbano.

Sabremos cuándo será y sabemos dónde ocurrirá: en Nueva Zelanda, antes de 2025, se pondrá en marcha un servicio de aerotaxi utilizando esta nueva tecnología. La exigente normativa aérea del país, su apuesta por la innovación y su interés en las energías limpias han hecho posible la alianza dentro del programa de investigación que persigue un territorio libre de emisiones contaminantes para 2050.

Todo encaja, como la filosofía que hace posible aquello que imaginaron los autores de ciencia ficción. Coches que vuelan entre rascacielos, en las ciudades de un futuro que ya está muy cerca. Es el siguiente paso lógico en la evolución del transporte. Así lo considera un auténtico inventor del futuro, como es Sebastian Thrun, que como CEO de Kitty Hawk y como profesor de Stanford está detrás de algunas de las más vanguardistas innovaciones de los últimos años.