Los colores son, en esencia, longitudes de onda del espectro electromagnético. Las que los cuerpos absorben, que no se ven, y las que reflejan, que son las que vemos.

Y el cuerpo humano es, lógicamente, un cuerpo. Recubierto por una piel que absorbe y que refleja ondas en función de un pigmento: la melanina, que existe de distintos tipos. Por ejemplo la feomelanina, que es anaranjado. O la eumelanina, que es negro.

Por tanto, para dar respuesta a la pregunta que nos formulamos hace miles de años sobre por qué existen personas con diferente tono de piel, debemos tratar de encontrar respuesta a qué es lo que determina que contemos con un tipo de pigmento u otro.