Ocurrió en Denver, Colorado, hace cien millones de años, pero el tiempo no ha conseguido borrar las huellas de un curioso juego de cortejo, entre dinosaurios. Son grandes raspones realizados por dinosaurios en piedra arenisca similares a los que realizan las aves modernas y que hacen los machos para mostrar sus capacidades realizando una especie de ‘nidos’ para parejas potenciales.