Las técnicas de edición de ADN como CRISPR, avanzan más rápido que la legislación que las regula.

Existen y dos técnicas, dos maneras de intervenir en la información genética de un ser vivo, y en ambas, antes de reparar, hay que destruir. Cuando se destruye una parte del ADN, la célula entra en estado de pánico, y busca soluciones para repararlo enseguida.

Manejadas con intereses siniestros, estas técnicas son muy peligrosas, como avanza Stephen Hawking en su último libro. Afortunadamente, de momento son operaciones muy costosas, en tiempo y en dinero, y para colmo sujetas a intensas batallas de patentes.

Así que tenemos la oportunidad de ir más rápido, adquirir conocimiento para que podamos guiar hacia el lado del bien para la humanidad todos estos avances científicos.