Cada año, más de 500 escaladores solicitan permiso al gobierno de Nepal para aascender al Monte Everest. A lo largo de más de sesenta años de expediciones a la cumbre, muchos han sido los aventureros que dejaron la vida en la ascensión al techo del mundo. Más de 200 cadáveres descansan sobre la nieve, e incluso son puntos de referencia para los escaladores. Las operaciones de rescate son peligrosas, y por eso se ha optado por dejarlos donde vivieron su último segundo.