No podía ser de otra manera: España es líder mundial en la investigación sobre uno de los productos de su despensa más reconocibles, apreciados y demandados en todo el planeta: el jamón ibérico.

Ya hace más de un decenio que se hablaba de la secuenciación del genoma de los hongos que hacen madurar los jamones, y de ahí se pasó a la elaboración de modelos matemáticos para determinar el punto óptimo de maduración.

Ahora, la clave es tratar de evitar el fraude, que se venda como jamón ibérico lo que realmente no lo es, y para ello, un equipo de investigación en Tecnología Electrónica e Informática Industrial trabaja en un dispositivo integrado por cámaras que ven mucho más que el ojo humano, y que aprende de lo que ve.

Y la clave está en que ya no habrá que hacer controles aleatorios por parte de inspectores, sino que la máquina será capaz de analizar en unos pocos segundos cada pieza que salga del centro de producción, y no solo de jamones, lógicamente, sino de cualquier tipo de carne procesada o productos vegetales.

El programa de inteligencia artificial que utiliza el prototipo, capaz de detectar anomalías en el producto que comprometan la salud, y la cámara en sí misma, tendrá además otras aplicaciones, por ejemplo en el ámbito de la medicina pudiendo detectar tumores o en el del patrimonio, determinando la más idónea intervención sobre un monumento.