El efecto Flynn toma su nombre del científico neozelandés que descubrió que la media de resultados en los test de inteligencia iba creciendo de generación en generación. Que cada vez éramos más inteligentes.

Pero algo está cambiando. Una investigación de dos profesores noruegos pone ahora de manifiesto que nuestra inteligencia no solo ha dejado de crecer, sino que lleva ya algunas décadas descendiendo hasta en siete puntos por generación.

¿El motivo? Los investigadores lo tienen claro: la adicción a las series de televisión, a las redes sociales, a los videojuegos… en síntesis, la sobreexposición mediática y la sobreestimulación digital, pero también sus derivadas, como el hecho de que cada vez se dedique menos tiempo a la lectura.

Y si a todo ello añadimos una dieta poco saludable, nos encontramos con que cada vez somos un poco más tontos… que hemos enterrado el efecto Flynn, que nos llevaba a convertirnos en una inteligencia superior.