La farmacología convencional presenta limitaciones importantes que pueden restringir la acción terapéutica de cualquier fármaco. En este contexto, la optofarmacología es una disciplina emergente que se basa en el uso de la luz para controlar la actividad de los medicamentos. Aplicando luz sobre un fármaco fotosensible, se puede controlar el proceso de acción con precisión espacial y temporal.