Entre los mamíferos, los primates somos los únicos que, en algunas especies, tres tipos diferentes de células sensibles a la luz en sus ojos en lugar de dos, como la inmensa mayoría de animales. Los estudios con macacos cautivos han demostrado que las hembras tricromáticas son más rápidas que sus pares dicromáticos en la búsqueda de frutos, así que, en buena medida, la especie humana debe al gusto por la fruta de sus ancestros evolutivos la capacidad de ver en color.


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