Las cáscaras de pistacho pueden tener un uso ecológico, después de consumir este curioso y sabroso fruto seco. Científicos del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Extremadura y la Universidad de Bath se han unido para producir filtros de carbón activo, un material con alto contenido en carbono y muy poroso que ayuda a limpiar el agua de ciertos compuestos orgánicos; en particular, la cafeína, un contaminante emergente. Para fabricar este filtro han utilizado cáscaras de pistacho, mediante un proceso novedoso y más sostenible que los métodos tradicionales: la hidrocarbonización.

Pero lo realmente interesante es que se trata de una técnica sencilla y asequible, frente a otros procesos de fabricación de filtros de carbón activado

En los últimos años los investigadores también han puesto su atención en una biomasa muy húmeda y con potencial contaminante: el camalote, una planta acuática invasiva que se da especialmente en Extremadura. Y aquí radica lo interesante de la investigación en hidrocarbonización, ya que otros métodos más tradicionales no funcionan si el material es húmedo.