Foto: Gregory Allen

Con la edad, las personas experimentan cambios en la morfología del pie. Si el número del calzado no se adapta a estas trasformaciones, los mayores –que eligen con frecuencia los zapatos de forma incorrecta– sufren, entre otros síntomas, angustia, apatía, pérdida de equilibrio y caídas, según un estudio de la Universidad de A Coruña.