Para hacer invisibles los objetos, los científicos suelen aplicar capas de invisibilidad, con sustancias que logran desviar la luz. Pero existe otro método: aprovechar las propiedades electromagnéticas de ciertos materiales y actuar desde dentro. La clave está en la nanotecnología.

Se le conoce como invisibilidad plasmódica, y puede tener, como también cuenta, una aplicación muy útil en el futuro en el campo de la biomedicina.

De momento la técnica es válida para objetos de pequeño tamaño y los anchos de banda conseguidos son todavía reducidos, pero puede mejorarse en el futuro. La invisibilidad ‘desde dentro’ abre muchas nuevas posibilidades gracias a sus ventajas.

Además, el hecho de que el objeto pueda ‘ver’ el exterior sin que unas capas externas le impidan o dificulten la visión es novedoso y prometedor.