Imagen: Mina de litio en Silver Peak (Nevada) / SPACE IMAGES – Jet Propulsion Laboratory

El litio es un metal blando, con una densidad que es aproximadamente la mitad de la del agua. Se oxida muy rápidamente en contacto con el agua, precisamente, en la que parece arder con una llama roja cuando se deposita sobre ella, y también en contacto con el aire.

Es uno de los motivos por los que raramente se encuentra en estado puro en la tierra. Casi siempre lo encontramos en rocas, en minerales. De hecho, su nombre proviene del griego, Lithos, piedra.

Tiene aplicaciones curiosas, como la de ser un extraordinario secante; la más conocida de todas, su uso más conocido como componente para baterías, y otras de alta tecnología como su uso para fabricación de lentes de precisión o como depurador de aire, por ejemplo en los submarinos.

Y por supuesto, en forma de sales, como tratamiento para enfermedades mentales como el trastorno bipolar. Ese es, más que probablemente, el motivo por el que bandas como Evanescence o Nirvana le dedican temas al litio.

Existe un triángulo del litio. Los principales yacimientos en la tierra, y hasta que la minería de planetas y asteroides sea una realidad, se dan en salares de Argentina, Chile y Bolivia. Y también está presente en alimentos como los cereales, las leguminosas, las hortalizas o los frutos rojos. De una manera u otra, desde su origen en el estado denso y caliente del Universo que produjo la gran explosión que dio origen a su expansión, hace 14.000 millones de años.