Las luces LED podrían estar ante un salto tecnológico definitivo: el de su fabricación con nanopartículas de silíce luminiscentes, un material derivado de la arena, capaz de emitir luz similar a la del sol. Su aportación fundamental es la producción de luz blanca, que destaca por su estabilidad, excelente calidad y no dañar la vista, y tampoco el medio ambiente.

El interés práctico de esta arena emisora de luz blanca es que podría sustituir a los actuales filtros de color basados en tierras raras como el itrio, cuya extracción y explotación causa importantes efectos negativos sobre el medio ambiente.

Hasta ahora, otros científicos habían logrado producir materiales similares que emitían luz verde, azul o roja, pero no blanca, que es el color clave para su explotación en el futuro.