Hay una nueva guerra abierta en el mundo del transporte de pasajeros. Enfrenta a los operadores de trenes de alta velocidad, cada vez más rápidas, más competitivas, y con ventajas como las de no tener que facturar o llegar a estaciones ubicadas dentro de las ciudades con las líneas aéreas, que ven como el ferrocarril les va comiendo terreno.

Pero el avión tiene un aliado que puede minimizar la amenaza: las matemáticas. Investigadores de distintas universidades han elaborado un modelo matemático que analiza esa competencia y para hacer tareas propias de las aerolíneas como las de asignar flotas o generar horarios de vuelos.