La amistad hay que cultivarla. Los amigos son para cuidarlos. Con tiempo, con cariño… Y ese esfuerzo cognitivo limita a un número concreto la cantidad de amigos que podemos tener.

Es el llamado número de Dunbar y se le conoce así por el profesor de Antropología de la Universidad de Oxford, Robin Dunbar, que formuló la teoría que calculaba el número de personas con las que nos relacionamos habitualmente cada uno de nosotros.

Todo ello en términos de relación, no de confianza. Y de ellos, solo entre tres y cinco verdaderamente íntimos, amigos y familia. En torno a una decena de buenos amigos, unas 30 personas con las que mantenemos una relación más o menos frecuente y un centenar de conocidos. De ahí salen los 150.

Pero lo que dice ahora esta nueva investigación, después de analizar las relaciones personales con un enfoque matemático, es que es la capacidad cognitiva, la dedicación a cultivar las amistades es precisamente lo que las limita.

Varias conclusiones, por tanto: si se tienen muchas amistades, es porque muchas son realmente superficiales, anecdóticas. Otra es que las personas con una mayor capacidad cognitiva también tienen la capacidad de tener un círculo social más amplio.

Y la principal aplicación práctica del estudio es, precisamente, detectar problemas de relación en determinadas personas que no llegan a ese número estandarizado de amigos.