La humanidad lleva más de dos mil años construyendo con el mismo material, hormigón, que ya se empleaba para las grandes infraestructuras del Imperio Romano, muchas de las cuales han perdurado hasta la actualidad.

Sin embargo, otras construcciones, especialmente submarinas, edificadas en el siglo XX tuvieron que ser demolidas al carbonatarse y agrietarse. ¿Cuál era el secreto, por tanto, del hormigón que utilizaban los constructores romanos y que no solo fraguaba bajo el agua, sino que gana en solidez con el paso del tiempo?