El Premio Nobel de Química Glenn Theodore Seaborg podría haber sido el primer alquimista de la historia que consiguió el sueño de la transmutación del plomo en oro…

Y para ello no utilizó una piedra filosofal, sino la tabla periódica de los elementos. En esta representación, los dos elementos están en el mismo grupo, en el sexto. El plomo tiene un peso atómico de 82 y el oro de 79, por lo que bastaría robarle 3 protones al plomo, para convertirlo en el precioso elemento.