Desde hace tiempo se sabe que la soledad se asocia con una peor salud. Sin embargo, hasta la fecha son muy pocos los estudios que han tratado de identificar cómo varía a lo largo del tiempo el estado de personas que experimentan distintos patrones de soledad, como soledad transitoria y crónica.

Investigadores españoles han analizado la soledad y su relación con nuestro estado de salud. Los resultados sugieren que tanto la soledad crónica como la transitoria ejercen un efecto negativo. Los autores insisten en que se necesitan más medidas políticas y sociales para frenar este estado, evitar su cronificación y paliar sus efectos dañinos sobre la salud.