Parece ser que nuestras abuelas no estaban tan locas cuando hablaban mientras regaban, porque las plantas son seres vivos que se relacionan con su entorno, que tienen sentimientos… que vibran.

Y todas las vibraciones producen sonidos, aunque no podamos escuchar muchos de ellos porque se producen a una frecuencia inaudible para el oído humano. Convenientemente amplificada y tratada digitalmente, la forma en la que se comunican las plantas es realmente emocionante.

La comunicación de las especies del reino vegetal es, para algunos investigadores, algo casi místico, como la vibración universal que procede de la tierra y que es continua, uniforme, mágica. Hay quien lo define como el alma de las plantas, y quien lo relaciona con algo que está instalado desde siempre en el subconsciente colectivo: que hablar a las plantas, que ponerles música, es realmente efectivo para su bienestar y su crecimiento.