Normalmente, cuando una red de pesca llega cargada a un barco, entre los ejemplares de la especie que se pretendía pescar también llegan otros, sin valor comercial, pero en ocasiones con un extraordinario valor científico.

Es el caso, por ejemplo, de dos especies muy desconocidas, de las que se conoce muy poco, como son una raya, la rostroraja equatorialis, y de un tiburón, el heterodontus mexicanus.

Un equipo de investigadores ha conseguido hacer nacer ejemplares de estas dos especies en laboratorio, con lo que a partir de ahora podrán conocerse mucho mejor desde el punto de vista.

Un trabajo de Patricia Castillo-Briceño, Maribel Carrera-Fernández y Francisco Navarrete-Mier, docentese investigadores en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabi en Manta (Ecuador)