Las moscas cuentan con un complejo sistema de musculatura que hace que sea posible cambiar una dirección ante una posible amenaza en la mitad de tiempo de lo que dura un parpadeo humano.

La ciencia lleva años investigando los comportamientos y la morfología de las Drosophilas tratando de aprender como funciona este complejo sistema y la estructura cerebral que es capaz de controlarlo, para aplicarlo a la ingeniería aeronáutica militar.